De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Cualquiera es gobernador, si le otorgan ese honor.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
El dar y el tener, seso ha de menester.
La manda del bueno no es de perder.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Padre diestro, el mejor maestro.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Llevar bien puestos los calzones.
Roma, acuerdos y locos doma.
Ahora adulador, mañana traidor.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Junio brillante, año abundante.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
El avariento nunca está contento.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Al potro y al niño, con cariño.
Mallorquina, puta fina
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Cada pardal a su espigal.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Ir por los extremos no es de discretos.
El tropezón enseña a sacar el pie.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Ni quito ni pongo rey.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)