Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
La muerte en la patria es agradable.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Deprisa viene el mal, pero cojeando se va.
No hay hombre sin hombres.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
El que ríe el último, ríe mejor.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Puta y buena mujer, no puede ser.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Al mal paso, darle prisa.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Casa revuelta, huéspedes espera.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
La marcha instruye al asno.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Cada balanza tiene su contrapeso.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Una palabra deja caer una casa.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Son como uña y mugre.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El que mucho habla, mucho yerra.
Campo florido, campo perdido.
Siempre ayuda la verdad.
A candil muerto, todo es prieto.