El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Buena fama, hurto encubre.
La vida es un misterio, desvelalo.
Dale con que va a llover.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
A buena mujer, poco freno basta.
Hasta el rabo, todo es toro.
Más raro que perro verde
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Tener el juego trancado.
Fuerza sin maña, mucho rompe; y maña sin fuerza, poco tira.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Del lobo un pelo.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Justo peca en arca abierta.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
La mejor defensa es el ataque.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Vale más rodear que mal andar.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
A donde fueres haz lo que vieres.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Haber de todo, como en botica.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Todo lo que no se da, se pierde.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Llenar el tarro.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
El dar y el tener, seso ha de menester.