A malos ratos, buenos tragos.
Volverse humo.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
Un mal con un bien se apaga.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
De hora en hora, Dios mejora.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Los mejores consejos, en los más viejos.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
La verdad padece, pero no perece.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Hombre probo y recio, no tiene precio.
A los tontos no les dura el dinero.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Después de la tempestad, viene la calma.
A Dios, lo mejor.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Dos cabezas piensan más que una.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
La buena uva hace buena pasa.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El vivo a señas y el tonto a palos.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Abrojos, abren ojos.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
A llorar al cuartito.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.