Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Huevos sin sal, no hacen ni bien ni mal.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Dejar al gato con el pescado.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Tiene la cola entre las patas
Año de endrinas, año de espinas.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Buena vida si refrenas tu ira.
El que ríe el último, ríe mejor.
Hay que dar para recibir.
Si quieres ver tu cuerpo, mata un cerdo.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Antes de hablar, pensar.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Qué es una raya más para el tigre.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Bailar con la más fea.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Duerme más que un gato con anemia.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Decir refranes es decir verdades.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Si la lengua erró, el corazón no.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.