Salud y pesetas salud completa.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
La casa esta donde el corazón.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Quien hace preguntas no es tonto.
Dios castiga sin dar voces.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Lo pasado, pisado.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Hablando la gente se entiende.
A barriga llena, corazón contento.
Cantando se van las penas.
Lo bello es difícil.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Es difícil coger un gato negro en una habitación oscura, sobre todo cuando no está
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
El plumaje del pavo es precioso, mas sus alas son débiles.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
A fullería, cordobesías.
El gallo desde que es chico, busca el grano con el pico.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Grandotas aunque me peguen.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
La jodienda no tiene enmienda.
Son cáscaras del mismo palo.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
A caballo grande, grandes espuelas.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
De perdidos, al río.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
De buena semilla, buena cosecha.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Abogacía que no zorrocía.
El que fía, o pierde o porfía.
Hormigas con ala tierra mojada.
A creer se va a la iglesia.
Zapato os daré que tengáis que romper.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.