Mujer de lengua certa, mujer refranes.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Ni tanto ni tan calvo.
Refranes viejos son verdaderos.
El corazón no sabe mentir
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Juegos de manos son de bananos.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Cerrado a cal y canto.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Parejo como las calles de León.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Olla reposada, no la come toda barba.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
Quien calla otorga
Los difuntos, todos juntos.
Cierre la boca y comience abrir la bolsa.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Todo tiene un fin.