Mujer refranes, o coja o puñetera.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
La suerte es de los audaces.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Jugar bien sus cartas.
A quien feo ama, bonito le parece.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Si mi abuela tuviera huevos sería mi abuelo.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
La sardina y el huevo a dedo.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Hechos son amores y no buenas razones.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
No hay que vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Ayunar, o comer truchas.
Mear sin peer, rara vez.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Mojarse el potito.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Pedir las perlas de la virgen.
Buenas judías la Mancha las cría.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Amigo y vino deben de ser añejos.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Serio como perro en bote.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
La oprtunidad la pintan calva.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Hay quien no ve su camino.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Hacer pinitos.