Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Hablen cartas y callen barbas.
A barbas honradas, honras colmadas.
Donde mores no enamores.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Más dura será la caída.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
El mejor escribano echa un borrón.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
El que huye, obedece.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Más se consigue lamiendo que mordiendo.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Criticar es más fácil que imitar.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
La condición hace al ladrón.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Mal ajeno es ruin consuelo.
La guerra es violencia insana, y el más violento la gana.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Por San Martín, trompos al camino.
Buena barba, de todos es honrada.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Por robar la carne el gato, se colgó en el garabato.
La necesidad carece de ley.
Así se mete, como piojo en costura.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él