No sufras por calenturas ajenas.
El que a hierro mata , a hierro muere.
Es más feo que carro visto por debajo.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
De perdidas al río.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Para atrás ni para coger impulso.
Hacer algo de cayetano.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Moza dominguera no quiere lunes.
Buey que muge, todos le temen.
No hay enemigo chico.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Un espejo no sabe ser embustero.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Acúsole porque pisó el sol.
Mala cuña es la de la propia madera.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Barbas mayores quitan menores.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
No jales que descobijas.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
No hagas leña del árbol caído.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Huyéndole al machete, se metió en la vaina.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.