Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Amor de asno, coz y bocado.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
A la luna, el lobo al asno espulga.
El arenque cuelga de sus propias agallas
No persigas la sombra y pierdas el bulto.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Variedad es causa de amenidad.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Un deber fácil no es un deber
Cada día gallina, amarga la cocina.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Para los desgraciados se hizo la horca.
La guerra mil males engendra.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Haz bien y no mires a quien.
Es tonto, pero se mete en casa.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
De pena murió un burro en Cartagena.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Buena mula, mala bestia.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
A quién le dan pan, que llore.
Hablen cartas y callen barbas.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
El que se apura llega tarde.