El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
A la mujer casada, no le des de la barba.
La espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Quien ama, teme.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El que afloja tiene de indio.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
No eches toda la carne al asador.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Lo prometido es deuda.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Peor es la moza de casar que de criar.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
No es lo mismo llamar que levantarse a abrir.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Sacar las castañas del fuego.
A jugar y perder, pagar y callar.
Por unas saludes, no te desnudes.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Le salió el tiro por la culata.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
A flores nuevas, afeite perdido.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
A cualquier cosa llaman rosa.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
Hijo casado, vecino airado.
El frío conoce al encuero.
Obediencia es noble ciencia.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Que dulce queda la mano al que da.
Ocio, ni para descansar.