A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
A mejor cazador se le va la paloma.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
La oportunidad se escapa por los pelos.
Ante la duda, abstente.
La ingratitud embota la virtud.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Según es el dinero, es el meneo.
Hablar a tontas y a locas.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
El que no tranza no avanza.
Habla de la guerra, pero no vayas a ella.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Casa y potro, que lo haga otro.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
De tal palo tal astilla.
A quien está en su tienda, no le achacan que se halló en la contienda.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Agua fina saca la espina.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Cuidado con la adulación
Ni es carne, ni es pecado.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
El que quiere besar, busca la boca.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Bestia alegre, echada pace.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Lo imposible, en vano se pide.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
A palabra necias, oídos sordos.
Bien haya quien a los suyos se parece.