Cielo estrellado, tiempo variado.
De chica candela, grande hoguera.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Vamos a ver de qué tumba salen más muertos.
El interés tiene patas.
El tiempo no perdona a nadie.
Jugarse hasta la camisa.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Que bailen los que están en la fiesta.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
De lo vedado, un solo bocado.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Olivo, oliva y aceituno, todo es uno.
Al amigo con su vicio.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Donde dije digo, digo Diego.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Casa en canto, y viña en pago.
Por el hilo se saca el ovillo.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Que mañana hay misa para los sordos.
Lo que no se empieza no se acaba.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
A la hora de la quema se verá el humo.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Justo peca en arca abierta.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Potros que de feria en feria van, cada día menos valdrán.
Hay que poner remedio a tiempo.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Casa de mantener, castillo de defender.
Tan rápido como un chisme.
En el peligro se conoce al amigo.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.