Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Saber cuántas son cinco.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
El hombre honrado a las diez acostado.
El que huye, obedece.
Fruta que pronto madura, poco dura.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
El que presta, a pedir se atiene.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Llegar a la capada.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Callado mata conejo.
Come, que de lo yuyo comes.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Cada día olla, amarga el caldo.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Bodas largas, barajas nuevas.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Breve habla el que es prudente.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Al saber lo llaman suerte.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Bien urde quien bien trama.
Cerrado a cal y canto.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Comida que escasea, bien se saborea.
Te Conozca, bacalao, aunque vayas 'disfrazao'.
Un día menos, una arruga más.
De la esperanza vive el cautivo.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
El que no cae, resbala.
El que algo teme, algo debe.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
La suerte y la muerte no escogen.