Si una puerta se cierra, otra se abre.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
De casta le viene al galgo.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Idos y muertos es lo mesmo.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
De lo perdido, lo que aparezca.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Lobos de la misma camada.
Abogacía que no zorrocía.
Hasta el rabo, todo es toro.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
A caracoles picantes, vino abundante.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Al gorrino y al melón, calor.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
A año tuerto, labrar un huerto.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Buey que muge, todos le temen.
Ligero como el ave de San Lucas.
Por poco se empieza y a mucho se llega.
Cinco puercos son manada.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
A cada ollaza su coberteraza.
Lo que hoy parece, mañana perece.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.