Lo que hoy parece, mañana perece.
A cada ollaza su coberteraza.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
El que más puede, más aprieta.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Todo amor tiene su gasto
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Cochino matado, invierno solucionado.
Hablara yo para mañana.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
A fullero, fullero y medio.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Del mal, el menos.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Quien tenga tiempo que no espere
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Inclinar la balanza.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Racimo corto, vendimia larga.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
A cada cajón, su aldabón.
Oir a todos, creer a pocos.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Feria de loco es el mundo todo.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
A enemigo que huye, puente de plata.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.