Cada uno se apaña según tiene maña.
La esperanza mantiene.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Los extremos se tocan.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
La madurez solo se vive una vez.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Oveja chiquita, cada año es corderita.
Castaña la primera y cuca la postrera.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
La curiosidad anda en busca de novedad.
A buen bocado, buen grito.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Estas son de mi rodada.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Al espantado, la sombra le basta.
El monte tiene ojo.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Hoy por mí, mañana por ti.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Con el amor está el temor
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Vísteme despacio que estoy de afán.
A carne de lobo diente de perro.
Sacar los trapos al sol.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
De los sufridos se hacen los atrevidos.