Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
En verano hasta el más seco suda.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
El tomate hasta que se remate.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Día de San Martino, todo mosto es buen vino.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Llegó el momento de la verdad.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Hay más días que sandías.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
El diablo es puerco.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
No hay año sin desengaño.
La unión hace fuerza.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Quien mucho desea, mucho teme.
No hay luna como la de enero, ni amor como el primero.
Luna con cerco, lluvia y viento.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Cada mozo lancee su toro.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Cada cual a lo suyo.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Invierno claro ni en verano nublado.
La noche para pensar, el día para obrar.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Casa oscura, candela cuesta.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
El peligro que no se teme, más presto viene.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.