Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Haciendo se aprende a hacer.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Al buen, regalo; al malo, palo.
La cara bonita y la intención maldita.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
El que necesita, te visita.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
A cada paje, su ropaje.
Lo que haces, encuentras.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Por unos pierden otros.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
A tal señor, tal honor.
Vive y deja vivir.
La familia pequeña, vive mejor.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Arena y cal encubren mucho mal.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.