Donde hay duda hay libertad.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
No hay que pedirle peras al olmo.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Quien a heredar aspira, larga soga estira.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Más haces callando que gritando.
Hijos casados, duelos doblados.
Ni miento ni me arrepiento.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Cuidados ajenos, matan al asno.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Pagan justos por pecadores.
Costumbre mala, desterrarla.
Dueña que mucho mira, poco hila.
A diente cogen la liebre.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Honra y dinero no caminan por el mismo sendero.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Los rusos no temen a la cruz pero si al garrote.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
El que escucha su mal oye.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
Putas y frailes andan a pares.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Bien o mal, casado nos han.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
El que tiene lengua a Roma va.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El que quiere besar, busca la boca.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.