Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Date buena vida, temerás más la caída.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Las leyes y las mujeres han sido hechas para violarlas.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
No hay boda sin doña Toda.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Burro suelto del amo se ríe.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
El mirón mirar, pero sin chistar.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Ama, perdona y olvida.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Más vale oler a asno que a muerto.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Con promesas no se cubre la mesa.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.