Breve habla el que es prudente.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
No se puede repicar y andar en la procesión.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
El que avisa no es traidor.
El buey manso mató al amo.
Oír campanas y no saber dónde.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Cada ollero alaba su puchero.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Sol puesto, obrero suelto.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Cada oveja con su pareja.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
Mal hace quien nada hace.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Llevar bien puestos los calzones.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
El marido celoso nunca tiene reposo.