Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Buena es la regla, si la regla es buena.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Quien te altera te controla.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
De mozo rezongador nunca buena labor.
De sabios es cambiar de parecer.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Cuando camines, camina. Cuando comas, simplemente come.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
El que tenga tienda, que la atienda.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
En ningún apostolado falta un judas.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
Para presumir hay que sufrir.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
La paciencia es buena ciencia.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Dios me dé contienda con quien me entienda.
Ojo por ojo, diente por diente.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
El corazón del justo, piensa para responder.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
A cada puerta, su dueña.
Gato gordo, honra su casa.
Es mejor el amo temido que el despreciado.