Si prometes y no das, mal vas.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Dios castiga sin palo ni piedra
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
Fiar, en Dios y en otro no.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Favor con favor se paga
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Para sabio Salomón.
El que no agradece, al diablo se parece.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
A Dios rogando y con el mazo dando.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Malos reyes, muchas leyes.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
A quien dan, no escoge.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Habiendo don, tiene que haber din.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Dar al olvido.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
La mujer rogada y la olla reposada.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
A buena mujer, poco freno basta.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Haz favores y te los pagarán a coces.
El que muda de amo, muda de hado.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
La ingratitud embota la virtud.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
El perezoso siempre es menesteroso.
Adonde no hay remedio, haya paciencia.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.