Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Donde hay nobleza, hay largueza.
La confianza da asco
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Hay que dar el todo por el todo.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
A quien vela, todo se le revela.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
La honestidad es un vestido de oro
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
La suavidad domina más que la ira.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Padre diestro, el mejor maestro.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
A buen servicio, mal galardón.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
No des consejo a quien no te lo pide.
A gran culpa, suave comprensión.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.