A galgo mojado, liebre enjuta.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Moza franca, bien juega el anca.
Dos es compañía, tres multitud.
Remienda paño y pasarás año.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Bandera vieja, honra capitán.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Cada villa, su maravilla.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Puta me veas y tú que lo seas.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Sin segundo, no hay primero.
La uva no es uva, hasta que está madura.
Reniego de señora que todo lo llora.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
A feria vayas que más valgas.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Las cosas lo que parecen.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
A perro viejo no cuz cuz.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
De sabios es cambiar de parecer.
Berenjena, ni hincha ni llena.
Dame rojura y te daré hermosura.
Del viejo el consejo.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Cada oveja con su pareja.
Amor con casada, no pase de una semana. Si no, la cosa ser complicada.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.