No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Viento del solano, agua en la mano.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Cada loco con su tema.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Cada cual mire por su cuchar.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Compañía, ni con la cobija.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
Lo poco, nunca dio mucho.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Ningún ladron quiere ser robado.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Quien no sabe, no vale nada.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
No con quien naces, sino con quien paces.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Cada uno con su humo.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Quien sabe, sabe.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Que no me busquen porque me encuentran.