Dos perros difícilmente se ponen de acuerdo sobre el mismo hueso
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
A donde las dan, allí las toman.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Primero comer, que ser cristiano.
Para que no se espante el borrico por delante.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Chilla más que un camionao é pollos.
Más se junta pidiendo que dando.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
De perdidos, al río.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Alábate cesto, que venderte quiero.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Zapatero a tus zapatos.
Esto es el pan nuestro de cada día.
El que necesita, te visita.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Pocas palabra y muchos hechos.
Quien tenga tiempo que no espere
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
De saltamontes a chicharra poco marra.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Quien tiene dineros, compra panderos.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Nuestro gozo en un pozo.
La buena hija dos veces viene a casa.
Más vale poco que nada.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
Cada palito tiene su humito.
Casa oscura, candela cuesta.