Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Bien ora quien bien obra.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Al loco y al fraile, aire.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
De ninguno seas muy compañero.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Abusar es mal usar.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
En casa de los tíos ella es la tía.
La edad primero que la belleza.
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
El vino es la teta del viejo.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Cuatro ojos ven más que dos.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
A falta de manos, buenos son los pies.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
No todos los que mean en pared son hombres.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
Hacer buenas (o malas) migas.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A muertos y a idos, no hay amigos.
A capar se aprende cortando cojones.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Buen oficio es no tener ninguno.