El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
No hay dos sin tres.
Intimidades, solo en las mocedades.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
A la vejez, cuernos de pez.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Domingo sucio, semana puerca.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
El borriquito delante, para que no se espante.
Año de endrinas, año de espinas.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Cuando seas padre comeras huevos.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Campo bien regado, campo preñado.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Gente castellana, gente sana.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Son cucarachas del mismo concolo.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
Más mamado que chupo de guardería.
Son como uña y mugre.
Neblina, del agua es madrina.
Al son que le toquen bailan.
Primero mis dientes y después mis parientes.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Hay que ser puerco pero no trompudo.