Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Sin precio no se han las mujeres.
Como pecas, pagas.
No hemos conocido el bien hasta que lo hemos perdido.
La ambición mató al ratón.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
No hay secreto si tres lo saben.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Puesto que el asno no come bien la paja, poca cebada.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
A dos puyas no hay toro bravo.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Panza llena, quita pena.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Risa liviana, cabeza vana.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Fía mucho, más no a muchos.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Bien cantas, pero mal entonas.
Hay desgracias con suerte.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
El que presta, a pedir se atiene.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
A otro perro con ese hueso.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.