Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Por muy fina la pistola, no apunta bien ella sola.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Un "quizá" no dice nada.
Nunca segundas partes fueron buenas.
Hasta los animales se fastidian.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Precaverse contra un posible percance.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Los encargos con dinero no se olvidan.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
El sentido común es, el menos común que ves.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Dios perdona a quien su culpa llora.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
A buen servicio, mal galardón.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
Donde hay patrón no manda criado.
La lujuria nunca duerme.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
A fuer de Aragón, a buen servicio mal galardón.
Quien no quita gotera, hace casa entera.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Es tiempo de vacas flacas
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Está como abeja de piedra.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
Mal ojo se le ve al tuerto.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.