Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
La verdad padece, pero no perece.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
La ley justa no es rigurosa.
Modestia exagerada, modestia falsa.
No hay hombre tan malo que no tenga algo bueno; ni tan bueno que no tenga algo malo.
No hay quinto malo.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
El diablo nunca duerme.
No hay enemigo pequeño.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
El que presta no mejora.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Del viejo el consejo.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
A la virtud, menester hace espaldas.
Quien se excusa se acusa.
Bestia alegre, echada pace.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Con gente mal criada, nada.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.