Camino malo se anda ligero.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
No falta de que reirse.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
No saber de la misa la media.
La envidia es carcoma de los huesos.
Para aprender, perder.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
Quien lo hereda no lo hurta.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
A mal viento va esta parva.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Tener el juego trancado.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Más perdido que perro en misa.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
De donde no hay no se puede sacar.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Quien te quiere, no te hiere.
La verguenza, cuando sale ya no entra.