Quien bien imagina, llámese adivina.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
El corazón engaña a los viejos.
No es bueno huir en zancos.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
La rata avisada, no muerde carnada.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Lo poco, nunca dio mucho.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Errar es humano.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El mandar no quiere par.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Nadie envejece a la mesa.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Donde no hay mata, no hay patata.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.