En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Año de brevas, nunca lo veas.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
No dar pie con bola.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
El mandar no tiene par.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
No hay que conejear sin perros.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
De poniente, ni viento ni gente.
¿Mirón y errarla?.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
A un traidor, dos alevosos.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
A palabras necias, bofetones.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Quien pregunta, no yerra.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
El que no habla, no yerre.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Dios castiga, pero no ha palo.
¿Enseñar sin saber?, como no sea el culo, no sé qué.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Al mal dar, tabaquear.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Caer para levantarse, no es caer.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Agarrando aunque sea fallo.