Mas vale dar que recibir.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Mano de santo cura como por encanto.
En Junio hoz en puño.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Hacer de necesidad virtud.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
El hombre pone y la mujer dispone.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Escoba nueva, barre bien.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Buena olla y mal testamento.
A la larga, todo se arregla.
A dos días buenos, cientos de duelos.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Lo que haces, encuentras.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
La mujer primeriza, pechos y no barriga.
La leche cocida, tres veces subida.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Puerta de villa, puerta de vida.
La que da beso da d'eso.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
El día de San Brando, no tiene cuando".