Planta y cría y tendrás alegría.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Es de bien nacido ser agradecido
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Los casados, casa quieren.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Cada cual a lo suyo.
Mucho ruido y pozas nueces.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
La oración de los rectos en su gozo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
De noche todos los gatos son negros.
Gallina vieja da buen caldo.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Barba roja, mucho viento porta.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Buena fama, hurto encubre.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
En septiembre cosecha y no siembres.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Arca abierta al ladrón espera.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Del lunes la luna es buena.
A cama chica, echarse en medio.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
O todos moros o todos cristianos.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar