Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Esto está color de hormiga.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Bastante colabora quien no entorpece.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Dios consiente, pero no siempre.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Dios nos coja confesados.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Llevar agua al mar.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Hasta la belleza cansa.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Dios da, nunca vende.
La que fue flor, algo le queda de olor.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Cerrado a cal y canto.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Papel, testigo fiel.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Faldas largas, algo ocultan.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Por el árbol se conoce el fruto.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
No me hables de flores, que soy jardinero.
Palabra suave llegar al alma sabe.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Todo es según el cristal con que se mira.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El saber no ocupa lugar.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Mientras dura, vida y dulzura.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.