Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Para saber, has de leer.
Abogacía que no zorrocía.
Se las sabe por libro
La confianza mata al hombre.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
El día nunca retrocede de nuevo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
El sol sale para justos y pecadores.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Pescar en río revuelto.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Quien no tiene en que mear, se levanta y va al solar.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Antes que el deber está el beber.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Gente de navaja, poco trabaja.
En el refugio del otro vive cada uno
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Hacer el primo.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Al asno no pidas lana.
Sol puesto, obrero suelto.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Llueve sobre mojado.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Por los cuernos se agarra el toro.
Dama tocada, dama jugada.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Vino y mujer, te ponen al revés.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.