Mujer Besada mujer ganada.
Que dulce queda la mano al que da.
Ir por lana y volver trasquilado.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Cada palito tiene su humito.
Sayo grande, tapa mucho.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Cabellos y problemas no faltan nunca.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Irse de picos pardos.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
No ser escaparate de nadie.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
De lejos parecen y de cerca son.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Entre dos piedras molares, no metas los pulgares.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Burlas de manos, burlas de villanos.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
Primero, pensar y después, hablar.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Tan rápido como un chisme.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.