A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Pereza no alza cabeza.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Quiero ver si como ronca duerme.
Hacer de tripas corazón.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Nunca falta un culo para un bacín.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Al tonto se le conoce pronto.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
La mentira busca el rincón.
Febrerillo, mes loquillo.
El labrador antes sin orejas que sin ovejas.
La morena, de azul llena.
Al ingrato con la punta del zapato.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Cada raposa mira por su cola.
Tierra de roza y coño de moza.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.