Tierra de roza y coño de moza.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Hacer pinitos.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
La mujer para ser buena, poco culo y buenas tetas.
Peores nalgas tiene mi suegra.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Necio que calla por sabio que pasa.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
Gusto secreto, no es gusto entero.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
O Cesar, o mierda.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
A chica boca, chica sopa.
Peor que pulga en la oreja
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Las cosas lo que parecen.
De día no veo y de noche me espulgo.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Hacer el primo.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
A quien feo ama, bonito le parece.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
La oprtunidad la pintan calva.
Los cascos salen a la botija.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Del reir viene el gemir.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Mucho ruido y pozas nueces.
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.