Risa liviana, cabeza vana.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
Febrero, cebadero.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
Bocado engullido, su sabor perdido.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
En chica cabeza caben grandes ideas.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
El sexo nos hace perder la cabeza
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Te conozco mascarita
A nadie le amarga un dulce.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Llegar a punto de caramelo.
Dos cabezas piensan más que una.
La esencia fina viene en frasquito chico.
Dar palos de ciego.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Buen porte y buenos modales, abren puertas principales.
Buena vida, arrugas tiene.
La voz del asno no pasa del tejado.
A lo hecho, pecho.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
Barba roja, mucho viento porta.
La llaga sana, la mala fama mata.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Ni tanto ni tan calvo.