El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Tierra de roza y coño de moza.
Paciencia y barajar.
El primer paso es el que cuesta.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Ladran, pues cabalgo.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Hacer del san benito gala.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El pollo de enero, sube a su madre al gallinero.
Dar con la puerta en la cara.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
El pájaro no se caga en el nido.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Tropezando se aprende a caminar.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Más vale prevenir que curar.
Ni para carga ni para silla.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
Abrojos, abren ojos.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.