A ama gruñona, criada rezongona.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Componte para el marido y no para el amigo.
Moza dominguera no quiere lunes.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
A mocedad viciosa, vejez penosa.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
El que tiene buba, ése la estruja.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
La ocasión es la madre de la tentación.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
A barba moza, vergüenza poca.
Todo hombre tiene su manía.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
El llanto es el privilegio del hombre.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Burro empinado, por hombres es contado.
Remendar y dar a putas.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.