Muchas gracias por la flor, ya vendre por la maceta.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Alegría amagada, candela apagada.
Me importa un comino.
Amor es el verdadero precio del amor.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Agrandado como alpargata de pichi.
Cada criatura obra según su natura.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Obra acabada, maestro al pozo.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
El que se brinda se sobra.
El interés es más fuerte que el amor.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Esta lloviendo sobremojado
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Con buena polla bien se jode.
Irse con la soga entre los cachos.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Gran calma, señal de agua.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Variedad es causa de amenidad.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Hay desgracias con suerte.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Bebido el vino, perdido el tino.
El papel puede con todo.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Adorar al santo por la peana.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
Llegar y besar el santo.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.