Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
El vino, comido mejor que bebido.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Los patos marinos anuncian nieve.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
De comerciar a robar, poco va.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
A cualquier cosa llaman rosa.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Para un madrugador, uno que no duerma.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Mujer casada que trabaja, trabaja fuera y trabaja en casa.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
No dar su brazo a torcer.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Cuanto más primos, más adentro.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Quien casa una hija, gana un hijo.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Hacer algo de cayetano.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
De casta le viene al galgo.