Sauquera en flor, perdigacho en amor.
El golpe de la sartén, siempre tizna y no hace bien.
Peor que chile y agua lejos.
Otra cosa es con guitarra
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Cielo aborregado, suelo mojado.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Persevera y triunfarás.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
O Cesar, o mierda.
El que cree en mujer no cree en Dios.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Habiendo don, tiene que haber din.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Según es el dinero, es el meneo.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Con los años viene el seso.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
En casa llena presto se guisa la cena.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Si no sabes quien eres menos vas a saber a dónde vas.